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Jorge Úbeda Gómez es Doctor en Filosofía por la Universidad Pontificia Comillas

JorgeUbedaEntrevistamos a Jorge Úbeda Gómez, Doctor en Filosofía por la Universidad Pontificia Comillas. Es promotor y director de la Fundación Promaestro. Asimismo, promueve y dirige desde hace un año el Aula de Cultura y Pensamiento Contemporáneo en la que también imparte clase. Asiste regularmente como voluntario al Aula de Cultura del proyecto de Centros Penitenciarios de Madrid de la organización Solidarios para el Desarrollo, y cuando tiene tiempo se dedica a un proyecto de filosofía para personas con alguna discapacidad intelectual. Ha publicado tres libros: La infancia y el filósofo (Ediciones Encuentro, 2012), Manual para ignorantes (Ediciones Tres fronteras, 2015) y Ética Humana (La Huerta Grande, 2016) además de escribir artículos y capítulos de libros en publicaciones especializadas en filosofía. Trabaja actualmente en un ensayo sobre educación y prepara la que será su investigación más importante: ¿Por qué hay alguien y no más bien nadie? Está casado y es padre de tres hijos.

¿Qué te llevo a estudiar filosofía?

Llegué a la filosofía por obediencia y me quedé por gusto. Me estaba preparando como estudiante jesuita y la formación filosófica forma parte del proceso de formación. Yo provenía de un interés científico, biología, pero a medida que me fui adentrando en el estudio de la filosofía me encontré cada vez más en mi sitio.

Cuando en cuarto de carrera decidí dejar los jesuitas, me quedé a terminar la carrera de filosofía en Comillas como una opción personal: quería convertirme en filósofo.

¿Por qué elegiste Comillas?

No la elegí yo, pero cuando en cuarto tuve que optar, decidí quedarme, a pesar de que era una opción cara para mis posibilidades económicas de entonces. En ese momento encontré todo el apoyo de la universidad que me concedió las ayudas al estudio que me permitieron continuar y terminar la carrera en Comillas. También Comillas me concedió una beca para comenzar el doctorado. Nunca lo olvidaré y espero poder contribuir con Comillas para ayudar a otros que estén en la misma situación en la que yo estuve.

¿Qué recuerdas de tu paso por la universidad?

Unos magníficos profesores y muy variados en perspectivas y modos de entender la docencia. Creo que mi generación tuvo un claustro de profesores excelente que todos recordamos.

Una apertura cultural muy amplia de la universidad y una idea interdisciplinar de los estudios de filosofía.

La cafetería como centro de operaciones y discusiones.

La biblioteca que sigue siendo para mí una referencia para todo y un servicio impecable al alumno.

¿Qué valoras de haber estudiado en la universidad?

La autonomía que nos daban los profesores a la hora de enfocar el estudio de las asignaturas y la valoración positiva de la creatividad a la hora de hacer trabajos y presentaciones.

También una llamada constante al rigor intelectual y al diálogo con distintos saberes.

El empeño porque escribiéramos mucho y desarrolláramos capacidades docentes ya como alumnos. Esto me ha servido desde entonces y hasta ahora.

¿Conservas amistades de aquella época?

Mi mujer es antigua alumna de la universidad, así que mi mejor amiga es de aquella época. Pero tengo mucha relación con profesores que son ahora amigos y con algunos compañeros.

¿Crees que es importante seguir manteniendo el vínculo con la universidad aunque hayas terminado tus estudios hace años? ¿Por qué?

Tengo una idea muy anglosajona de Comillas: la vivo como mi “alma mater”, forma parte de lo que soy. Mantengo un vínculo estrecho con algunos profesores, me interesa lo que se hace y además está la biblioteca sin la cual no podría haber abordado mi tesis doctoral ni la escritura de los libros que han venido después.

¿Has vuelto por la universidad? ¿Qué encuentras cuando regresas? ¿Cómo ha cambiado la universidad? ¿Cómo se ve desde fuera?

Vuelvo con frecuencia y me gusta encontrar que las señas de identidad son muy parecidas. Cambian los grados, el perfil de los alumnos, las generaciones, incluso cambian muchos profesores.

Desde fuera veo una buena universidad pero no me gusta cómo está la filosofía en Comillas: poco dinámica, con muy poca variedad intelectual entre sus profesores, apenas se ve diálogo con otros saberes y no reconozco el estilo docente que había en los tiempos que yo estudié marcados por Caffarena, Hortal, Masiá, Cañón, Ureña o Drake. Fue el momento en el que se incorporó García Baró, un gran fichaje de Comillas.

¿Cómo surgió la idea de crear Promaestro?

Promaestro surgió de la amistad y las ganas de cambiar algunas cosas: un grupo de amigos decidimos que había que apoyar a los profesores después de estar de acuerdo en dos cosas:

• El reconocimiento de que nuestra vida cambió gracias a los buenos profesores que tuvimos. • La convicción de que no hay mejora posible de la educación en nuestro país sin contar con los profesores.

¿En qué consiste tu trabajo? ¿Cómo es tú día a día?

Promuevo y dirijo el proyecto de la fundación por lo que mi trabajo tiene de todo: gestión, creación de ideas, fund-raising, relaciones institucionales, creación de equipo, etc. Ahora mismo estoy implicado, junto con mi equipo, en las siguiente líneas de trabajo que pretenden resolver algunos problemas educativos de nuestro país: o Fomentando la creación de redes de maestros y profesores que se encuentren para reflexionar, discutir y llegar a acuerdos en torno a las claves que fortalecen su profesión. o Ofreciendo oportunidades a los maestros y profesores para que compartan estas claves de fortalecimiento con diversos agentes educativos (alumnos, familias, administraciones, industria educativa) y con la sociedad civil. o Creando dinámicas profesionales de práctica reflexiva (reflexión, diseño, observación y evaluación profesional entre iguales) entre maestros y profesores dentro de los centros educativos. Estas dinámicas las llamamos “pensaderos de maestros”.

Me gustaría poder crear una red de profesores y maestros en distintas ciudades españolas formada y que en cinco años pueda reunir en torno a 3000 maestros y profesores de toda España. También nos gustaría que los “pensaderos de maestros” contribuyeran a crear la primera red de profesores investigadores de España que ayude a los profesores a compartir, validar y transferir el conocimiento educativo que producen en las aulas. Creemos que una red de estas características es una necesidad profesional de los maestros y profesores y del sistema educativo.

¿Qué te ha aportado la universidad en tu desarrollo profesional?

Mente abierta y atenta. Capacidad de diálogo con los diferentes y una perspectiva compleja de todos los asuntos. Capacidad de escribir bien y hablar bien en pública. Rigor intelectual y argumentativo. Un idea de justicia social a tener en cuenta en todos los proyectos.

¿En qué te ha ayudado la formación la formación que recibiste en Comillas para poner en marcha tu proyecto?

Quizá lo más destacado fue que filosofía en Comillas, cuando yo estudié, era muy abierta y muy diversa lo que nos dejaba mucho espacio para la creación y el debate. También encontramos profesores dispuestos a seguir nuestro ritmo: recuerdo el grupo de pensamiento que pusimos en marcha algunos alumnos con la ayuda de Fernando Vidal. O las posibilidades de participar en actividades solidarias o culturales.

Promaestro no es el primer proyecto que pongo en marcha, por otro lado. También está la Escuela de Filosofía (www.escueladefilosofia.com) que co-fundé con otro antiguo alumno de la universidad, por lo que Comillas fue clave en su creación y consolidación.

Quizá le pediría a Comillas que incluyera como parte de la formación de los graduados en filosofía algo que los vincule más claramente con el mundo profesional. Los filósofos podemos hacer mucho en muchas partes, pero necesitamos algo de formación empresarial-emprendedora para creerlo.

¿Qué consejo le darías a otro #YoSoyComillasAlumni que quiera poner en marcha un nuevo proyecto?

Nada especial: que no tema al fracaso porque las cosas no salen casi nunca a la primera. Que se comprometa con la idea y con las personas que le van a ayudar a ponerlo en marcha, porque no hay proyectos de éxito sin personas. Que tenga la mente muy abierta, los oídos atentos, los ojos despiertos para ver las oportunidades que pueden ayudar a que su idea salga adelante. Que tenga amigos, relaciones fuera del proyecto que le ayuden a dimensionarlo, a tomarlo con distancia y a descansar. No creo en el self-made man: siempre nos ayudan los demás a conseguir nuestras metas. La familia y los amigos son muchas veces los mejores inversores en nuestro proyecto, porque dan aquello que no se puede pagar: amor, confianza, apoyo en los momentos difíciles y ganas de celebrar cuando las cosas salen bien.

Muchas gracias, Jorge, por tu profesionalidad y entusiasmo, por tu colaboración con la universidad y con Comillas Alumni. Es un placer tenerte entre nuestros #YoSoyComillasAlumni